El plagio: un estudio de caso

Cualquier plagio, en cualquiera de sus formas, es un delito vergonzoso que, pese a estar tipificado en el Código Penal y establecer una condena de prisión de entre seis meses y cuatro años a quien lo cometa, la realidad es quienes lo practican actúan con plena impunidad e incluso hasta llegan a pagarle.

Tal es el caso de Guadalupe Loaeza, la escritora y socialité mexicana que alcanzó fama a mediados de los ochenta, después de haber estado varios años en los talleres de literatura de la también escritora Elena Poniatowska y haber publicado su primer libro «Las niñas bien» (1986).


Loaeza, la mala, niña bien Fueron más de dos décadas los que Guadalupe Loaeza disfrutó del reconocimiento popular y se volvió ajonjolí de todos los moles: empezó escribiendo en el diario unomásuno, se pasó a La Jornada y siguió en El Reforma. No conforme con ello, quiso incursionar en la política y participó como candidata a diputada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en las elecciones del 2009.

Durante la campaña política el periódico Reforma organizó un debate con Loaeza y su contrincante por la diputación federal del distrito 10 y candidata por el Partido Acción Nacional (PAN): Gabriela Cuevas. Lo que Loaeza no se esperaba era que Cuevas pusiera en duda su calidad ética y profesional al sacar el tema de las acusaciones de plagio que la escritora había recibido dos años atrás.

Y es que, aunque fue un caso muy conocido, Loaeza no recibió ni un leve regaño. Recordemos. Como a un gran número de periodistas, el triunfo de Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia de Argentina motivó a Guadalupe Loaeza a escribir sobre la ganadora el 28 de noviembre de 2007. Eso no tendría nada de raro de no ser porque a la niña bien se le hizo fácil apropiarse de un artículo de Sandra Russo publicado en el periódico argentino Página 12. Quizá pensó que los más de siete mil kilómetros de distancia entre la Ciudad de México y Buenos Aires evitarían que alguien se enterara. Nunca se imaginó que al igual que ella en México también había lectores de periódicos argentinos. Así fue como una lectora escribió al Reforma evidenciando su plagio; pero, haciendo gala de un gran cinismo, Loaeza no sólo no se inmutó, sino que aprovechó su columna para justificar su acción de la siguiente manera (obviamente el periódico no sólo no la sancionó sino que además le pagó y nunca se disculpó con los lectores):


Es cierto, en esa ocasión abusé de la información de Sandra Russo, sin darle el crédito desde el inicio de la transcripción que hago de su artículo. Reconozco mi falta y le agradezco me la señale con el rigor y la seriedad que amerita el caso. No es justificación de ninguna manera, pero ese lunes hizo crisis una diverticulitis que tengo desde hace cerca de 12 días.


Semanas después, el periodista Guillermo Sheridan señaló como absurda la excusa de Loaeza en la revista Letras Libres, y recordó otras ocasiones en las que la escritora también «había padecido de diverticulitis» en el mismo medio: en El Ángel, suplemento cultural de El Reforma. Veamos qué te parece.

Pero regresando al debate con Gabriela Cuevas, candidata del PAN, Guadalupe Loaeza respondió muy a su estilo:


Lo que sucedió con Guillermo Sheridan ya lo escribí también. Se debió solamente a un artículo que me basé en Wikipedia. No señalé que venía este artículo en Wikipedia, no lo señalé, pero no es plagio. Wikipedia es para todo mundo, es universal. Todo mundo puede consultar Wikipedia y se llama así, Wikipedia, porque es universal, es para que todo mundo lo consulte. Ese artículo ya lo expliqué. No lo encomillé (sic). ¿Plagiar? Imagínate: ¡tengo 27 libros! (...) ¿Me entiendes? No lo plagié. Mentiras tras mentiras, falsedades tras falsedades Yo reconozco que recurrí a Wikipedia y no lo señalé, pero lo que yo quiero es servirlos con la verdad.


«No lo señalé, pero eso no significa que lo plagié», dice la niña bien y una vez más vuelve a justificarse como cuando plagió a Russo: le faltaron las comillas. Cuántos plagios más habrá hecho y hará Loaeza; cuál será su justificación: ¿dolor de muelas, gastritis, meningitis?


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