Falsos amigos falsos cognados

Uno de los problemas más frecuentes en el trabajo de traducción es identificar a los falsos amigos; es decir, palabras similares en otras lenguas en cuanto a su forma (morfología) y origen (etimología): no así en su significado, que puede ser parcial o completamente distinto.

Tan frecuente y problemáticas pueden ser las traiciones de la lengua que, a finales de la segunda década del siglo XX, Maxime Koessler publicó sus trabajos de investigación con el título de Les faux amis ou les trabisons du vocabulaire anglais (Los falsos amigos o las traiciones del vocabulario inglés, 1928), y tres años después Jules Derocquigny haría lo propio con Autres mots anglais perfides (Otras palabras traidoras en inglés, 1931); desde entonces, el tema ha sido motivo de auténticos tratados en distintos idiomas.


Con el desarrollo de la lingüística, los especialistas acuñaron la forma «falsos cognados», considerando que los cognados son términos que tienen un mismo origen etimológico (generalmente griego o latino), pero una distinta evolución fonética y, a menudo, una distinta semántica. La voz «cognado» proviene del latín cognātus que, en gramática, significa emparentado morfológicamente.


Por lo mismo un cognado también puede ser verdadero: cuando las dos lenguas conservan el mismo significado; pero ése es otro tema. Además de falsos amigos y falsos cognados, a las palabras traicioneras también se les conoce como «heterosemánticos» o «parónimos interlingüísticos».


Un claro ejemplo es la palabra inglesa exit, cuya forma y pronunciación es muy similar a la española éxito; no obstante, el significado de ambas es completamente distinto: «salida» en el caso del inglés (del latín exĭtus, salida) y «triunfo; resultado feliz de un negocio o actuación; fin o terminación de un negocio o asunto» en español.


Las consecuencias de los falsos amigos

Los falsos amigos no sólo denotan desconocimiento de una lengua y poco profesionalismo en la labor de traducción, también conllevan a consecuencias más serias como las que relatan Jesús Cantera, Francisco Ramón y Florentino Heras en su Diccionario francés-español de falsos amigos, publicado por la Universidad de Alicante.


En un caso, ocurrió que un periodista francés informó que a las afueras de casi todas las ciudades españolas importantes había un camp de déportés (campos de deportados); no obstante, esa traducción partió de una mala interpretación de lo que originalmente eran campos de deportes.


En otro ejemplo, a propósito de la guerra de Argelia, en 1956 hubo medios de comunicación que hablaron de «Comités de Salud Pública», en vez de «Comités de Salvación Pública». El motivo es la asociación que hicieron de la voz francesa salut con la española salud, muy similar en forma y sonido; pero muy alejada en cuanto a significado.


Los falsos cognados también han hecho que algunas palabras adquieran en el español significados que antes no les correspondían. Tal es el caso de bizarre, que en inglés funciona para calificar algo de raro o extravagante, un valor que se le ha aplicado igualmente a la palabra española bizarro, cuyo significado real es valiente, arriesgado o esforzado.


Después de ver las confusiones que provocan los falsos amigos, te invitamos a ver una lista de ellos, provenientes del inglés, francés y portugués, para que te sea más fácil identificarlos:


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