Fritz Kahn, creador de las infografías


La infografía es un recurso gráfico que ayuda a explicar y entender de forma sencilla y ágil algo. Lo curioso es que su inventor fue un médico cirujano especializado en ginecología. Su nombre fue Fritz Kahn y nació el 14 de enero de 1888 en Halle, Alemania.

Hombre adelantado a su tiempo, mostró que como decía Celso Piña, los caminos de la vida no son los que uno cree; aunque nos empeñemos en seguirlos. Fritz estudió medicina y se especializó, como sería lo normal, pero pasó a la historia como un artista talentoso cuyas ilustraciones causaron impacto entre 1920 y 1931.

En un principio Kahn utilizaba las imágenes como herramienta para explicar temas de medicina, pues para él la visualización era un factor indispensable que ayudaba a comprender los conceptos con mayor facilidad; incluso los más abstractos, en cuyo caso se auxiliaba con metáforas.

No son pocos los médicos a los que les seduce el mundo editorial y Fritz no fue la excepción: su talento como divulgador le ayudó para que, en 1912, la editorial Franckh’sche Verlagshandlug lo invitara a colaborar con ellos. Kahn no sólo escribió sino también hizo mancuerna con pintores científicos, diseñadores gráficos y arquitectos.


Parte de la genialidad de Kahn es que incorporó la tecnología cuando apenas estaba en pañales. Ésta es la razón por la que muchas de sus láminas presentan una analogía entre el cuerpo humano y las máquinas. De esas obras, la más conocida es El hombre como palacio industrial, en la que utiliza el cuerpo humano como metáfora de una fábrica para explicar algunos de sus procesos biológicos.


Pero, en 1939 llegó nuevamente un cambio de ruta, cuando los nazis tomaron el poder y el destino de Fritz Kahn (como el de millones de personas) dio un vuelco: el nuevo régimen le prohibió seguir ejerciendo como médico por ser judío y obligó a la editorial a expulsarlo. Ésta obedeció, no obstante, llegó a un acuerdo para que le permitieran conservar las ilustraciones de Kahn.

Mientras los nazis confiscaban, prohibían o quemaban su obra, Kahn se vio obligado a exiliarse en Palestina. Las láminas que pudieron resguardarse fueron utilizadas por la editorial; otras, el nazi Gerhard Venzmer las publicó como si fueran propias y logró un gran renombre.

Aunque Kahn pasó varios años huyendo de la expansión nazi, en Estados Unidos pudo publicar nuevos libros, gracias al visado que consiguió por Varian Fry y Albert Einstein. Ahí permaneció hasta 1956, año en el que por fin pudo regresar a Europa. Khan pasó sus últimos días en Suiza. Durante décadas su obra permaneció olvidada hasta que, en 2010, Henning Lederer hizo un trabajo de animación sobre las ilustraciones de Kahn.