La corrección de estilo

Actualizado: sep 3

Carlos Ravelo Galindo y José Antonio Aspiros


Carlos Ravelo Galindo afirma:


[La corrección de estilo] viene a cuenta porque ayer 4 de marzo, hace setenta y cinco años, a los quince de edad entramos a trabajar a Excélsior (1945). De inmediato aprendimos a poner correctamente las palabras.

En ese tiempo era el subdirector general don Manuel Becerra Acosta, cuya secretaria Ángela Rock me entregó mi credencial que decía Carlos Ravelo Galindo, office boy de la Redacción.


Acudí a don Manuel y le dije, con todo respeto: «Señor, cómo en el mejor periódico de Latinoamérica utilizan palabras en inglés para identificar a los empleados».


Fiel a su carácter, no ofensivo, gritó: «Qué, quieres que te ponga director».


«No, señor, simplemente que nos llamen en español: ayudante de la Redacción».


No me olvido de su carcajada y de que ordenó a la señorita Rock hacer el cambio.


Desde entonces, a partir de 1945 (hace 75 años) a quien ingresa a la sección editorial se le llama, si no es reportero, sencillamente ayudante.


Y después de este eufónico preludio, al tema.


La corrección de estilo no tiene que ver con mejorar la forma de arreglarse o vestirse, como mucha gente cree; tampoco con la simpleza de revisar comas y acentos mal puestos, como piensan tantos colegas periodistas; es algo más cercano a esa labor, pero no solamente para cambiar haber por a ver, hay por ahí o a la limón por al alimón, ni para quitar las innecesarias frases hechas como cabe recordar.

Hay incluso quienes, sin muchas luces gramaticales, dicen que los correctores de estilo son puristas del lenguaje.


Todas las personas que escriben algo para ser leído por los demás, trátese por ejemplo de un anuncio publicitario, un boletín, un texto periodístico o literario, una tesis, un poema, una obra teatral, científica o académica, necesitan de un(a) corrector(a) de estilo para perfeccionar sus textos.


Gracias al empeño de México y otros países de Iberoamérica hoy se agrupan los correctores de estilo de once países; dicho de otra forma, los que revisan y ponen la prosa y gramática adecuada a los originales.


No obstante, siguen muchos yerros de los que decimos saber escribir.


Mejor dejemos a un perito en la materia, que la practica a diario, que nos dé una lección.

Agradecemos al licenciado en periodismo José Antonio Aspiros que acepte y amplíe el tema, tan necesario hoy en día.


Estos expertos desempeñan una labor profesional y especializada; se forman expresamente para ello, y los hay en gran cantidad en los países de habla hispana.


Lo que les faltaba era visibilizarse (aunque la industria editorial los conoce bien, pero generalmente los minimiza), insistir en la importancia de su valiosa función aun entre autores particulares, y sobre todo unirse para defender como gremio tanto la necesidad como la razón y el valor de su trabajo.


Esa unión se intentó en 2011 cuando se creó en Buenos Aires una alianza de asociaciones de correctores, que poco tiempo después quedó en suspenso por diversos motivos hasta este 2020, cuando retomó el propósito y acaba de constituirse como Red de Asociaciones de Correctores de Textos en Español, RedACTE, presentada en México por la Asociación Mexicana de Profesionales de la Edición (PEAC).


En un boletín difundido el 24 de julio, PEAC anunció que RedACTE agrupa asociaciones de correctores de ocho países del continente americano y uno europeo, además de representantes personales de dos más.


Sus objetivos son favorecer el intercambio académico y profesional, defender los intereses laborales de sus miembros, coordinar acciones culturales y formativas, compartir recursos y enriquecer y fortalecer una actividad que tiene como denominador común la lengua española y las variantes de ésta como su principal riqueza.

También, se explica en el mencionado boletín, como las experiencias compartidas serán el eje principal de trabajo de la Red, «México tiene mucho que aportar por medio de PEAC», que desde su fundación en 1993 «se esfuerza por agrupar a quienes participan en cualquiera de las actividades que conforman las industrias editorial y periodística, con la finalidad de profesionalizar su actividad y promover mejores condiciones de trabajo».

Como la Red se constituyó durante una reunión virtual debido al confinamiento, el representante de España, Álvaro Martín, dijo estar sorprendido de que «en un momento tan complicado… haya podido avanzarse más de lo que no se pudo en nueve años», pero así fue porque «hay una energía positiva tan fuerte en este proyecto, que en tres meses se concretó RedACTE y ahora los correctores españoles tenemos acceso a lo que se está haciendo en América y viceversa».


Por su parte, el colombiano Fernando Alviar Restrepo se dijo emocionado porque «los correctores ya no estamos solos, ahora tenemos la oportunidad de unir y sumar talentos, anhelos y posibilidades de trabajo, para que en común aprovechemos lo que cada uno tiene en las parcelas de sus países».


Y como en Estados Unidos también hay correctores de textos en español, Romina Marazzato, quien estuvo presente por esa nación, aseguró que la Red será de gran apoyo para quienes, como ella, trabajan con una lengua diferente a la del país donde viven.


Pese a que casi está recién nacida, RedACTE ya tiene un convenio de colaboración con la Fundación del Español Urgente (Fundéu) para intercambiar recomendaciones sobre los usos del español entre cada uno de sus respectivos países, a través de un laboratorio.


PEAC detalló que las asociaciones que conforman RedACTE son Profesionales de la Lengua Española Correcta de la Argentina (PLECA), Asociación Colombiana de Correctores de Estilo (Correcta), Unión de Correctores de Costa Rica (Contexto), Asociación de Correctores de Textos del Ecuador (Acorte), Unión de Correctores de España (UniCo), Spanish Editors Association (SEA) de Estados Unidos, Asociación Mexicana de Profesionales de la Edición (PEAC), Asociación de Correctores de Textos del Perú (Ascot) y Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo (AUCE), así como representantes de Bolivia y Venezuela, donde aún no se han asociado.


La fundadora y directora de PEAC y de la Academia de las Artes de la Escritura (AAE) que imparte el diplomado en Corrección profesional de estilo y consultoría editorial es la maestra Ana Lilia Arias, quien debe estar satisfecha por este logro de unidad gremial, ahora internacional, que ha sido su meta durante más de cinco lustros.


Publicación original: https://bit.ly/32bItuQ

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