Las diferencias entre el apóstrofe y el apóstrofo

Aunque las voces «apóstrofe» y «apóstrofo» comparten la misma raíz griega apostréphein (apó-, lejos; stréphein, volverse o voltearse), en su paso por el latín tomaron dos sendas muy cercanas por la forma, pero muy diferenciadas en su significado.

Apóstrofe es un sustantivo femenino proveniente del latín apostrophe y se refiere a una figura retórica. Consiste en interrumpir el hilo del discurso para dirigirse con vehemencia a una persona, un ser abstracto o una cosa personificada (presente o ausente); no obstante, también puede ser autorreferencial.

Un ejemplo de este recurso retórico lo encontramos en la Rima LII de Gustavo Adolfo Bécquer (la oración a la que se aplica está en letras cursivas):

Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas,

envuelto entre la sábana de espumas,

¡llevadme con vosotras!


El apóstrofe mexicano

Pero tampoco tenemos que ir tan lejos −ni en tiempo ni en espacio− para encontrarnos con apóstrofes, ya que su uso es muy recurrente en las composiciones populares mexicanas; especialmente en los corridos y coplas. Entre sus características está la presencia de aves y flores como interlocutores secundarios de la voz que canta.

Vuela, vuela, palomita

párate en esa higuerilla;

anda, avísale a los gringos

que ya murió Pancho Villa.


La paloma, que es por excelencia el animal al que se aplica el apóstrofe del corrido, aparece cuando el enunciador le solicita llevar un mensaje; por lo común de amor o pena.

Según el académico Aurelio González, este apóstrofe «generalmente se coloca después del desenlace de la trama»; además, en palabras del filólogo Enrique Martínez López, el apóstrofe es «la interlocución más peculiar» del corrido mexicano. Veamos otro ejemplo:

Vuela, vuela, chuparrosa,

y no dejes de volar,

anda, dile a mi amorcito

que ya no me haga esperar


Como ves, el apóstrofe es de uso constante en la música popular; a diferencia del apostrofo, cuyo uso está más relacionado con la ortografía.


El apóstrofo

El apóstrofo es un signo o marca ortográfica (’) que, en español antiguo indicaba la omisión de una o más letras, sobre todo en composiciones poéticas; por ejemplo al sustituir de aquel por d’aquel.

En la poesía fue muy empleado para cuidar la armonía de sonidos y la métrica; en particular para suprimir las últimas vocales de ciertas preposiciones y conjunciones. He aquí una muestra en un terceto de Fernando de Herrera, poeta del Siglo de Oro español:

¡Cruda suerte d' amor, dura mudança,

firme a mi mal, qu' el variär del cielo

tiene contra su fuerça suspendido!


¡Cuidado con el apóstrofo!

Por mala influencia del inglés, uno de los usos errados del apóstrofo en nuestro idioma es en formas como «m