Los libros prohibidos por la inquisición

Actualizado: 29 abr

La censura de las ideas ha existido desde siempre, aunque con la Inquisición española, en el siglo XVI, se llegó al extremo de prohibir la circulación de los libros y perseguir a sus autores. Te contamos la historia del «Index librorum prohibitorum»


Desde que la reproducción de libros empezó a ser más usual, el deseo de impedir la difusión de las ideas también fue cada vez más frecuente. La práctica de los antiguos copistas de «expurgar» (omitir deliberadamente pasajes que no les convenían) los libros, la presentó magistralmente Umberto Eco en El nombre de la rosa.


Pero, con la llegada de la imprenta la censura se volvió más voraz. Si bien el gran invento de Gutemberg facilitó la expansión del conocimiento, al mismo tiempo favoreció ideas nuevas y contrarias a lo establecido. Entonces, al igual que con los libros monacales, las instituciones encargadas de mantener el status quo buscaron controlar los impresos.

Con el descubrimiento de América y la necesidad de adoctrinar a los pueblos originarios para someterlos, la monarquía española aprobó que la Santa Inquisición se trasladara a las nuevas tierras para vigilar a los herejes. Con esa consigna se establecieron tres tribunales inquisitoriales a lo largo de los reinos americanos; su misión única era la destrucción de los libros prohibidos y la condena y muerte de los herejes que los escribían o imprimían. De ahí que en 1564 haya aparecido el Index librorum prohibitorum (Índice de libros prohibidos) como una guía para los censores.

Index librorum prohibitorum El Índice de libros prohibidos de la Inquisición española es la relación de libros cuya lectura y difusión estuvo prohibida en todo el Imperio español; consistía en un listado de obras que la iglesia católica determinaba que «la gente de bien» no debía leer, pues consideraban era perniciosos para la fe. Por lo mismo, un libro se prohibía si se le consideraba contrario a la fe católica, si había sido escrito por herejes, si era apócrifo o espurio, si se trataba de una versión de la Sagrada Escritura en lengua vulgar, si trataba temas de superstición e, incluso, si omitía algún dato del pie de imprenta al momento de imprimirlo ya que atentaba contra el buen crédito del prójimo. Interesante precedente de los derechos de autor.

Leer, imprimir, comerciar o poseer cualquiera de estos libros prohibidos implicaba que la persona tendría que enfrentar cargos ante la Santa Inquisición. Y tras haber sufrido las muy conocidas torturas de la institución, la mayoría de los castigos implicaban la excomunión mayor, es decir, la expulsión del cristianismo: máxima pena en aquellos tiempos. El Índice comenzó a perder autoridad cuando la Constitución de Cádiz estableció la libertad de imprenta en 1810, por lo que pasó al completo olvido en 1813, con la supresión de la Inquisición.


¿Qué libros no podías leer?


ERASMO DE RÓTERDAM

En la primera edición del Índice (1564) había 700 libros prohibidos; entre ellos varias obras de Erasmo de Róterdam, ya que el humanista neerlandés criticaba a la teología escolástica y a la propia iglesia; lo que, por supuesto, le ganó ser el autor más censurado de la lista. LA VIDA DE LAZARILLO DE TORMES (SIGLO XVI)

De autor desconocido, esta novela picaresca cosechó un gran éxito en su época. No obstante, el Índice censuró varios de sus tratados a los que consideraba fuera de la moral católica; por lo mismo no fue sino hasta 1835 (un año después de la abolición de la Inquisición) cuando la obra pudo publicarse completa.


GALILEO GALILEI

El astrónomo italiano dedicó su vida a probar el sistema heliocéntrico y ello le garantizó el rechazo del mundo católico. Tras la publicación de Diálogo sobre los principales sistemas del mundo la Inquisición lo enjuició, pero también le dio la oportunidad de que se retractara; se le sentenció a arresto domiciliario de por vida.



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