Plágiame sin medida ni clemencia

«Lo que no es tradición es plagio», dice Eugenio d’Ors en un aforismo muy acertado que, sin duda, alcanza todas las áreas y todas las cosas. Prácticamente nada se escapa de la polémica por copiar (u halagar, dicen algunos) ideas, formas, métodos...

Desde el punto de vista ético la copia es una práctica negativa; no faltan los personajes consagrados desde épocas remotas que han sido acusados de ejercerla. Otros, en cambio, la han entendido como forma de homenaje: es el caso de Jorge Luis Borges, quien en sentido más estético entendía la imposibilidad de hacer un texto literario sin voces o esquemas ajenos.

Se trata de un fenómeno más complejo de lo que parece a simple vista y del que abundan los ejemplos a lo largo de la historia.


El plagio más antiguo

La ciencia posee el caso del plagio más antiguo del que se tiene registro: el de Claudio Ptolomeo, autor del Almagesto, un tratado astronómico escrito en el siglo II que contiene el catálogo estelar más completo de la antiguedad y plantea la teoría geocéntrica; aquella en la que la tierra se mantiene inmóvil y el resto de los astros giran a su alrededor.


Aunque la idea es evidentemente caduca, pervivió por cientos de años y fue paradigma de muchos estudios. El caso es que Ptolomeo se atribuyó las mediciones que en realidad hizo Hiparco de Rodas; un error sistemático en la longitud de las medidas reveló que el primero usó el catálogo de estrellas del de Rodas.


¿Shakespeare y Molière plagiaron? Más complejos son los casos de Shakespeare y Molière, dos hitos de la literatura sobre los que se ha puesto en duda su autoría respecto a varias obras que desde hace siglos se publican con su nombre.

La distancia temporal y los vacíos de información nublan varios hechos que no dejan claro si hubo plagio, si fueron escritores fantasmas o si simplemente fue una mala atribución de quienes recuperaron los escritos. A la sombra del escritor anglosajón están nombres como el de Christopher Marlowe, de quien se dice fue coautor de varios dramas y composiciones líricas que atribuimos a Shakespeare. Por otro lado, investigaciones como las de Dominique Labbe postulan que algunas obras de Molière en realidad fueron escritas por Corneille. Como sea, en ambos casos las argumentaciones tienen fundamentos estilísticos y matemáticos que se basan en las reiteraciones o variaciones léxicas. Estos son algunos de los varios ejemplos que existen sobre los plagios, te daremos a conocer más en nuestra próxima entrega.

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